Implume

quelindoscuentosescribomientrascamino

Mi reloj comenzó a ir más lento y lo tiré. Lástima. Mi muñeca lucirá ahora más desnuda ahora que no tiene plumas. Se han ido cayendo una a una después de tantos años. Fuera.

Crecí como un pájaro: con alas, y en mis alas muchas plumas de colores. Cada día, según la luz del sol, el humor del aire y la temperatura del dolor, mis plumas cambiaban su tamaño y su color y cumplían su tarea de ayudarme a volar a través de mi caótica jungla.

Subía hasta mi casa en la montaña sin miedo, bajaba hasta el mercado sin miedo, caminaba en la noche sabiendo que a mi lado caminaba la pobreza y la riqueza con sus pérfidos disfraces, y el peligro era solo hambre en los ojos de tantos niños abandonados y el desamor de una mujer sin dientes y ropa rasgada. La noche era la consecuencia del…

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